Salud

Alimentación en la diabetes, no debe ser diferente, solo sana

Cuando una persona es diagnosticada con diabetes es común que caiga en depresión y piense que una de las principales actividades, tanto metabólica como cultural y socialmente, se verá afectada: la alimentación. Sin embargo, el régimen alimenticio de una persona con diabetes no debería ser diferente a la ingesta variada y nutritiva de una persona sin ese padecimiento, así lo indica la licenciada en nutrición, Susana Quintero.

El 14 de noviembres fue el Día mundial de la Diabetes, fecha elegida para hacer consciencia en las personas sobre la importancia de prevenir y controlar esta enfermedad, considerada entre las primeras causas de mortalidad en el mundo.

En México, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), la diabetes es la segunda causa de muerte, mientras que el 90 por ciento de los casos se relacionan con el sobrepeso y la obesidad.

Desde principios de 2020 y hasta este día, la pandemia ocasionada por el virus SARS-CoV-2, que provoca la enfermedad Covid -19, ha cobrado la vida de más de 97 mil personas, de las cuales el 74 por ciento padecían enfermedades crónicas, como la diabetes, obesidad e hipertensión, entre otras, de acuerdo con el subsecretario de Salud, Hugo López Gatell.

Dichos padecimientos están íntimamente ligados con malos hábitos de alimentación, al mismo tiempo asociados con la ingesta de bebidas y alimentos procesados, ricos en azúcares y calorías, de acuerdo con el funcionario.

Pero, ¿cómo debe ser una alimentación sana?

Al respecto, la nutrióloga Susana Quintero explica que la diferencia entre la alimentación de una persona con diabetes y una sana es que la primera debe cuidar el consumo de azúcares, pero ambas dietas deben ser variadas con las porciones correctas de frutas, verduras, alimentos de origen animal, cereales y leguminosas.

El paciente con diabetes debe cuidar el consumo de jugos, refrescos, miel, cajeta, jugos naturales o envasados, entre otros, por su alto contenido de azúcares simples, debido a que estos alimentos se absorben más rápidos en la sangre, y como esta enfermedad se caracteriza por elevada presencia de azúcar en la sangre, por ausencia de insulina, la hormona que ayuda a regularla en el torrente sanguíneo.

Aunque las frutas y verduras también contienen azúcares simples, son saludables y no se deben eliminar de la dieta, advierte la especialista. Se deben incluir avena, arroz y demás cereales, frijoles, lentejas, garbanzos, soya, que contienen un índice glucémico bajo y ayuda a proporcionar saciedad.

De los productos de origen animal, de preferencia se deben elegir pescado o pollo, mientras que la res y el cerdo deben consumirse en menor cantidad.

La alimentación es clave en el control de la diabetes, pero en realidad no debe ser muy diferente a una persona normal, solo debe cuidar sus niveles de azúcar y su ingesta de alimentos con alto incremento calórico.

Una de las recomendaciones principales es mantener el control de las porciones de los alimentos, para no sobrepasarse, y no comer por compromiso o por lástima. También, limitar el consumo de comida rápida, como pizas, hamburguesas, papas fritas, que se terminan acompañando con refrescos.

Aunque ha intentado estigmatizarse a la comida tradicional mexicana, para la nutrióloga Susana Quintero, esto no debería ser pues existen formas de consumir los típicos antojitos veracruzanos, aun con diabetes, siempre y cuando se cuiden las porciones y la regularidad del consumo.

“Nuestra cultura gastronómica es importante y hay que seguirla fomentarlo, por qué no unirse a las tradiciones y comerse un tamal pequeño (…) claro que se pueden comer las picadas” pero no abundancia, refirió.

“Es mucho mejor seguir con las tradiciones de nuestro país a adoptar los hábitos de otros países que en algunas ocasiones son alimentos ricos en azúcares, y es la comida rápida”, recalcó.

Si no se puede comer en casa por el trabajo o las actividades diarias, es preferible recurrir a cocinas económicas en las que puedes elegir de un menú, desde la sopa hasta el postre, con opciones bajas en grasas y en azúcares.

Finalmente destacó que un paciente con diabetes debe tener atención de un equipo multidisciplinario, integrado por un médico, un nutriólogo y un psicólogo, que le ayuden a tratar desde diferentes perspectivas su enfermedad, que con la atención necesaria se puede lograr una calidad de vida alta.

El cambio de hábitos en un paciente de diabetes debe ser gradual, que puede llevar semanas o meses.

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